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8M2026: Igualdad de derechos y paridad real

06/03/2026

Pasó el primer cuarto del siglo XXI y las desigualdades que estructuralmente constituyen nuestra sociedad siguen allí. En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es nuestra tarea visibilizar las inequidades que enfrentan las mujeres día a día en el mundo laboral. 

La igualdad plena en el trabajo es un pilar fundamental para garantizar la independencia económica y la autonomía personal, que a su vez son bases indispensables para el desarrollo de la vida y de sociedades más justas e inclusivas.

En Uruguay, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), todavía existen diferencias significativas en la participación laboral entre hombres y mujeres, es decir que los varones son más empleados que las mujeres con diferencias de 15 puntos porcentuales.

Además, análisis recientes (Evolución salarial y brecha por sexo en Uruguay (2018 – 2024)) muestran que los hombres perciben, en promedio, remuneraciones hasta un 27% más elevadas que las mujeres, lo que refleja una brecha salarial estructural que no puede explicarse únicamente por diferencias en horas trabajadas o tipo de ocupación.

Las mujeres continúan enfrentando disparidades en ingresos y condiciones de trabajo, realizando una proporción mucho mayor de trabajo no remunerado (70% más que los varones, Segunda Encuesta del Uso del tiempo y trabajo no remunerado), como tareas de cuidado y domésticas, que limita su acceso a empleos de calidad y a posiciones de liderazgo.

Las barreras culturales, estructurales y de política pública siguen dificultando que las mujeres accedan en igualdad de condiciones a puestos de dirección y toma de decisiones en el ámbito laboral. La subrepresentación en espacios de poder económico y organizativo es una forma más de desigualdad que repercute en la economía y la sociedad en su conjunto.

En este día reafirmamos nuestro compromiso con la promoción de condiciones laborales equitativas y dignas, la eliminación de brechas salariales y la ampliación de oportunidades para que las mujeres accedan y se mantengan en empleos de calidad, con derechos plenos y acceso a puestos de responsabilidad en paridad de condiciones. En el cooperativismo, como en toda la sociedad, permean estas desigualdades, pero es nuestra responsabilidad y compromiso generar quiebres en esas tendencias. 

En este sentido, valoramos la aprobación, en el marco de la negociación colectiva del sector cooperativas de consumo, del Protocolo de Acoso Laboral y Sexual, obligatorio a partir de este año, e instamos a las cooperativas a volver efectiva su aplicación. Es necesario, también, seguir trabajando por el cambio en los estatutos cooperativos que asegure la paridad en nuestros consejos directivos y en otras representaciones.  

Creemos firmemente que la independencia económica de las mujeres no solo fortalece sus vidas individuales, sino que enriquece a nuestras comunidades y cooperativas. Una sociedad más justa y sólida es aquella que garantiza que todas y todos puedan contribuir plenamente, sin barreras ni discriminaciones.

 

#SoyCooperativista 

Equipo de Género de FUCC

8 de marzo de 2026

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